Valencia

Cuando llegué a Madrid, uno de los primeros viajes que hice fue a Valencia. Es una ciudad preciosa y fuimos en el clima típico de Diciembre en Costa Rica. Para ese momento, yo estaba muy perdida con Veintiuno, ya me había rendido, casi decidido a cerrarlo (era completamente diferente a lo que es ahora); hasta ese día. Hasta ESTA foto.

Esa muñeca, la verdad, me odió. Me pasó enjachando todo el rato porque sabía que yo la estaba molestando y siguiendo con el lente. Pero como lo valió. Después de ver esta foto, no dejé de sonreír, me dolían los camanances de la pura contentera. Gracias a ella, caminé como un kilómetro emocionada, me hicieron fiesta las neuronas de la creatividad y al mes siguiente un 21 empecé el blog como es ahora. 

¿Qué me queda decir? Que la esperanza se esconde hasta en lo más externo, en lo que menos pensamos que nos puede afectar. Que esos ojos me cambiaron de perspectiva completamente y ella ni siquiera lo sabe. Que nunca vamos a poder medir el impacto que tenemos en otras personas pero lo tenemos.

Mi blog le pertenece a una niña valenciana, ¿en qué parte del mundo te vas a inspirar vos?

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